TIERRA
En 1995, de vuelta de un largo
viaje a Casamance (provincia en el sur de Senegal), me preguntaba
cómo devolver algo a los que me habían dado
tanto: arroz, vino de palma, protección,
compañía,
orientación, dulzura, sin hablar de las horas en canoa por
los manglares, compitiendo con Kassinda, a ver quién
pescaría el
mayor "poisson-docteur"... Mi amiga Michèle me
aconsejó que fuera a ver al
Sensei
Yuichi Kawada. Encuentro decisivo con un verdadero maestro.
Curación por contagio. Confiar en lo invisible, en el
silencio, en el tiempo que pasa y permite que todo
cambie y cambie y cambie, incluso el dolor, el temor y las penas. Hoy,
la Serpiente-Libra que soy masajea, en el suelo o en el agua,
devolviendo aquí el calor que recibí
allá.
MASAJE TAILANDES con YOGA
El masaje tailandés con
yoga es un
trabajo corporal profundo que ayuda a restablecer nuestra
energía vital y a reequilibrar nuestros aspectos
físicos,
mentales y emocionales. Las técnicas utilizadas son
presiones y
estiramientos. Las presiones se realizan con los dedos, las manos, los
pies, los codos o las rodillas y siguen las líneas
energéticas ("Sen Sib") parecidas a los meridianos de
acupuntura. Los estiramientos pasivos nos permiten recuperar
flexibilidad y alcanzar una relajación muy profunda. El
receptor
viene vestido con ropa cómoda porque no se usa crema ni
aceite.
Este masaje es para quienquiera que desea experimentar los beneficios
de este arte tradicional practicado durante miles de años en
Tailandia, en el recinto de los templos budistas y hoy día
también en salones frecuentados principalmente por locales.
El
masaje es parte del estilo de vida tailandés, y no debe
confundirse con los "servicios especiales" ofrecidos a los turistas que
viajan allí.
Una conversación preliminaria nos sirve a identificar las
necesidades, expectativas y contra-indicaciones, así para
adaptar el trabajo a cada caso individual a través de un
amplio
repertorio de posturas y maniobras. Aunque el masaje
tailandés
se pueda entregar a quienquiera, los practicantes de artes marciales,
yoguis, bailarines y profesionales de disciplinas similares
podrán encontrar grandes interrelaciones con su
práctica.
Una sesión suele durar entre una hora y media y dos horas.
AGUA
El primer Watsu que
recibí de mi amiga Cathy fue una
verdadera revelación. Me dió un ataque de risa.
Carcajadas. Alegría. Como si una mano invisible me hubiera
puesto un sello en la frente: "Esto es para tí.
¡ Compártelo con todos !" De hecho, la
práctica del
Watsu y del Wata me permite combinar mi pasión por el masaje
con mi experiencia de actor y bailarín y con mi gusto por el
estar en agua.
WATSU
El Watsu (Water Shiatsu) es una
técnica de relajación acuática
desarrollada por
Harold
Dull desde los años 1980 en las aguas termales del
norte de California.
Las sesiones se dan en una piscina llena de agua caliente
(34°C)
con muy poco cloro. El Watsu combina diferentes técnicas de
masajes con movimientos de estiramiento de la columna y
movilizaciones articulares. El agua caliente ayuda a
que nuestra energía de auto-sanación
circule y fluya de manera óptima, además de
contribuir a aliviar
las tensiones físicas, psicológicas o
emocionales. La
intimidad que se crea durante la sesión permite encontrar o
aumentar la consciencia y confianza en sí mismo en y fuera
del agua.
Ni siquiera es necesario saber nadar. Durante una sesión de
Watsu su cuello es apoyado en todo momento y su rostro nunca se ve
sumergido.
WATA
El Wata (Wasser Tanz / Danza
acuática)
se asemeja al Watsu, con la diferencia que tiene una parte en apnea
durante la cual, con un clip tapando sus ventanas nasales, se
verá llevar poco a poco bajo el agua para un verdadero viaje
tridimensional que incluye una toma de conciencia activa de la
respiración. ¡ No se requiere ninguna capacidad
pulmonar
extraordinaria ! El trabajo se hace despacito y con respeto a sus
límites; aquí tampoco es necesario saber
nadar. Una sesión dura aproximadamente una hora y
media.
"Era como un bostezo. Me
gustó
el bienestar, los ojos cerrados y los viajes suaves en ese agua
barriendo los obstáculos, ese agua que nos llevaba como si
fuera
un pecho colosal, ese agua, siempre lista, para nuestro descanso, y
transmitiendo vidas y amores, palabras y pensamientos. (...)
MUY BAJO EL NIVEL DE LAS TORMENTAS, DORMÍA. ME
MOVÍA
DENTRO DE LOS SONIDOS Y DE LAS TINTAS COMO EN UN DIAMANTE DE MAR.
Ahí, ningún flujo de pensamientos,
sólo la caricia
de la onda y del deseo mezclándose, tocándose, su
fujo y
su reflujo, y su corriente - INFINITA PROFUNDIDAD DE LA PAZ. "
(Anaïs Nin)